Cielos en Fuentidueña, Segovia
Continuando nuestro paseo por Fuentidueña, y una vez que hemos visto su iglesia de San Miguel, nos encontramos con la ruinas del Hospital de la Magdalena inaugurado en 1540 y mandado construir por doña Mencía de Mendoza, esposa del que fue Señor de la Villa D. Alvaro de Luna, para atender a la gente de Fuentidueña y su alfoz, y que estuvo en servicio hasta 1853. Se cree que la portada plateresca que luce hoy día la iglesia del cercano pueblo de Calabazas de Fuentidueña, pudiera provenir de este edificio.
Callejeando por Fuentidueña destaca sobremanera un magnífico edificio, se trata de la capilla de los Condes de Montijo, que de estilo neoclásico y adosada al Palacio, fue mandada construir entre 1717 y 1720 por Cristóbal de Portocarrero, Conde de Montijo, a instancias de su esposa María Fernández de Córdoba. Recibe también el nombre de Capilla del Pilar por la devoción que esta mujer profesaba a la Virgen del Pilar.
Fuentidueña es un enclave amurallado; de su recinto murado conserva tres puertas. Veremos la puerta de El Palacio que recibe este nombre al construirse adosado a ella el palacio de los Condes de Montijo. Traspasada esta puerta y ya fuera del recinto intramuros, nos dirigimos hacia la parte baja de esta localidad, donde nos encontramos con el río Duratón, un puente medieval y la iglesia de Santa María la Mayor, o del Arrabal.
De origen románico fue reformada en el siglo XVI y parte de sus dependencias se convirtieron en un pequeño cementerio. Destaca nada más llegar un enorme capitel con la figura de dos leones.
En Fuentidueña también merece la pena fijarse en sus bodegas; la mayoría datan de principios del siglo XIX, compuestas de un cañón, normalmente en descenso, y de varios nichos donde se fermenta y almacena el vino. Son propiedad particular y al margen de mantener su finalidad original acogen meriendas y otras reuniones festivas.
Por último a cierta distancia del núcleo urbano visitaremos el antiguo monasterio de San Juan de la Penitencia, fundado en el siglo VI, y que con posterioridad el Cardenal Cisneros entregaría a los franciscanos. Estuvo habitado por monjes de dicha orden hasta la Desamortización de Mendizábal en el siglo XIX. El actual Convento de San Francisco es hoy día un establecimiento dedicado a la hostelería, un lugar donde se puede encontrar alojamiento y acomodo para distintos tipos de reuniones y celebraciones.
Reportaje denso, pido disculpas por ello. He intentado comprimir y resumir todo lo que he podido, aunque debo reconoceros que esta tarea no se me da especialmente bien. Aún así espero que el reportaje resulte de vuestro agrado.
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